Producción industrial
Washington se convirtió en un centro clave de producción industrial, sobre todo en la construcción naval. La región del Puget Sound, con puertos de aguas profundas y mano de obra calificada, albergó astilleros como el Puget Sound Naval Shipyard y los astilleros Todd Pacific, que fabricaron portaaviones, acorazados, destructores y submarinos para la Marina de EE. UU. y sus aliados.
Fabricación de aviones por Boeing
La sede de Boeing en Seattle se transformó en una de las mayores fábricas de aviones militares del conflicto. Allí se produjeron miles de bombarderos, entre ellos los emblemáticos B‑17 Flying Fortress y B‑29 Superfortress, esenciales en la campaña contra Japón.
Instalaciones militares
El estado albergó varias bases estratégicas que apoyaron la defensa de la costa del Pacífico y el lanzamiento de operaciones en el teatro del Pacífico. Entre ellas destacan Fort Lewis (hoy Joint Base Lewis‑McChord), Camp Murray, McChord Field (también parte del Joint Base) y el astillero naval de Bremerton.
Producción agrícola
El sector agrícola de Washington también aportó al esfuerzo bélico, suministrando grandes volúmenes de trigo, frutas y verduras para las tropas y la población civil. Los agricultores trabajaron intensamente pese a la escasez de mano de obra y a las raciones impuestas por la guerra.
Internamiento de japoneses‑americanos
El conflicto dejó una marca dolorosa en la población de origen japonés. Tras el ataque a Pearl Harbor, la Orden Ejecutiva 9066 obligó al traslado forzoso de aproximadamente 12 000 japoneses‑americanos de Washington a campos de internamiento, principalmente al Centro de Reubicación de Minidoka en Idaho.
Consecuencias a largo plazo
La Segunda Guerra Mundial transformó la economía, la sociedad y la cultura de Washington. Impulsó la expansión de la industria, atrajo a nuevos residentes y consolidó a Seattle como un importante polo de aviación y tecnología.