Introducción
Benito Mussolini dirigió el Partido Nacional Fascista y gobernó Italia desde 1922 hasta 1943, y volvió a ejercer como Duce de la República de Saló entre 1943 y 1945. Fue el principal artífice del fascismo europeo y jugó un papel decisivo en la Segunda Guerra Mundial.
Ascenso al poder
Tras la crisis política y económica que siguió a la Primera Guerra Mundial, Mussolini aprovechó el descontento popular. En 1922 organizó la conocida "Marcha sobre Roma" con sus camisas negras, obligando al rey Víctor Manuel III a nombrarlo primer ministro.
Régimen interno
Como jefe de gobierno instauró una dictadura totalitaria: prohibió los partidos opositores, controló la prensa y el sistema educativo, y puso en marcha un ambicioso plan de modernización económica que incluyó la construcción de carreteras, ferrocarriles y fábricas.
Política exterior y alianzas
Su política exterior fue agresiva y expansionista. En 1935 invadió Etiopía, lo que provocó sanciones de la Liga de Naciones. El año siguiente firmó el Pacto de Acero con la Alemania nazi, sellando una alianza que culminaría en la participación de Italia en la guerra.
Participación en la Segunda Guerra Mundial
Inicialmente apoyó la invasión alemana a Polonia en 1939, pero dudó en entrar en conflicto. Tras la declaración de guerra de Francia y Reino Unido a Alemania, Italia se unió al Eje en junio de 1940. Las fuerzas italianas sufrieron derrotas en el norte de África, los Balcanes y la campaña greco‑italiana, lo que minó la reputación del régimen.
Declive y caída
En julio de 1943, los Aliados desembarcaron en Sicilia; el rey lo depuso y lo encarceló. Fue rescatado por paracaidistas alemanes y estableció un gobierno fantoche en el norte, pero fue capturado por partisanos italianos y ejecutado en 1945.
El legado de Mussolini sigue siendo objeto de debate, pero su papel en la Segunda Guerra Mundial marcó profundamente la historia de Italia y de Europa.