Ausencia de un movimiento igualitario organizado
Durante la Revolución americana (1775‑1783) no surgió un movimiento específico dedicado exclusivamente a la igualdad social y económica. Si bien la lucha contra el dominio británico inspiró ideas democráticas y de igualdad ante la ley, estas ideas estaban dispersas entre diferentes grupos y no se materializaron en una organización cohesionada.
Los líderes revolucionarios promovieron principios como la libertad y los derechos naturales, que más tarde influyeron en la Constitución y en movimientos posteriores. Sin embargo, la igualdad plena –especialmente en cuanto a género, raza y clase– quedó lejos de alcanzarse en ese periodo.