La libertad religiosa no fue fomentada en la colonia puritana de Massachusetts. Fundada por puritanos que deseaban crear una sociedad basada en sus creencias, la colonia consideraba su forma de vida como la única correcta y no toleraba la disidencia.
Los grupos religiosos distintos al puritanismo no podían practicar su fe libremente; a menudo eran perseguidos, expulsados o sancionados por apartarse de la doctrina oficial.