Historia de Europa

La vida y obra de Charles Dickens vista a través de las mujeres que marcaron su existencia

Los primeros años y la muerte de Mary Hogarth

En 1836, poco después de casarse con Catherine Hogarth, Dickens recibió en su casa a Mary, la hermana de su esposa. Era habitual que la hermana soltera ayudara a la recién casada. Durante los primeros meses, mientras Dickens publicaba “Boz’s Notes” y “The Posthumous Papers of the Pickwick Club”, la convivencia fue apacible. Pero una noche, al regresar del teatro, Mary se enfermó súbitamente y falleció al día siguiente en los brazos de Dickens, probablemente de un infarto. Antes de morir le entregó el anillo que él conservaría durante toda su vida. Para Dickens ella representaba la inocencia y la ternura; su epitafio decía:

Joven, bella y buena, a los diecisiete años ya se cuenta entre los ángeles de Dios.

Esta dolorosa pérdida influyó en sus primeras novelas por entregas, como Oliver Twist (1837‑1839), The Life and Adventures of Nicholas Nickleby (1838‑1839) y The Old Curiosity Shop (1840‑1841).

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Un matrimonio bajo la sombra de la presión social

La relación de Dickens con las mujeres siguió una tónica agridulce. Su madre, Elizabeth, nunca perdonó a su hijo por haber usado la herencia de la abuela para pagar las deudas del padre, que había terminado en prisión, en lugar de liberarlo del trabajo infantil en la fábrica. Ese sentimiento de abandono quedó reflejado en el personaje de Oliver Twist.

En 1829 Dickens se enamoró de Mary Beadnell, una joven de buena familia. El padre de Mary, banquero londinense, prohibió la relación por considerarla impropia para una “simple reportera”. Separados, ambos se casaron con otras personas, pero años después se reencontraron y la chispa volvió, aunque ya no era la joven de la que Dickens se había enamorado.

Con Catherine Hogarth encontró, además de esposa, madre de diez hijos y una aliada literaria. Su suegro, George Hogarth, editor y crítico, le permitió publicar bajo el seudónimo “Boz”. Durante el matrimonio nacieron obras como A Christmas Carol (1843) y David Copperfield (1849‑1850), que superó los 100 000 ejemplares. Sin embargo, la relación se fue deteriorando bajo el rigor puritano de la época; Dickens prohibía mezclar libros de autores hombres y mujeres en la misma estantería, a menos que estuvieran casados.

Que todo el mundo sepa que una vez me amó.

El escándalo de Ellen Ternan

En 1857 Dickens contrató a la actriz Ellen Ternan para la obra The Frozen Deep. Un año después ordenó una pulsera de oro que, según se creyó, era para Catherine, pero en realidad la destinó a Ellen. La noticia provocó la ruptura definitiva con Catherine en 1858, aunque nunca se divorciaron, algo impensable en la sociedad victoriana. En la carta al abogado Frederic Ouvry, Dickens acordó una pensión de 600 libras anuales para su esposa e hijos.

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La relación quedó envuelta en sospechas. Un accidente ferroviario en Staplehurst (1865), en el que el tren de Dickens descarriló, reveló la presencia de Ellen y su madre a bordo. Aunque Dickens salió ileso, el suceso le provocó pesadillas y ansiedad. Ese mismo año planeó un viaje a Estados Unidos, ya había visitado el país en 1842; al volver, incluyó una reflexión sobre la transformación de la sociedad americana tras la abolición de la esclavitud en sus “Notes from America”.

Un último acto frente a la monarquía

Irónicamente, Dickens recibió una invitación para un encuentro privado con la reina Victoria, símbolo del orden que él había criticado. Aceptó por respeto y protocolo.

Fallecimiento

El 9 de junio de 1870, Charles Dickens murió a causa de un derrame cerebral.

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Legado

Dickens supo retratar una Inglaterra victoriana en plena expansión colonial y transformación industrial, una sociedad clasista y puritana que explotaba a los niños, como muestra David Copperfield. A pesar de la escasa formación académica, se convirtió en un observador agudo, alimentándose de los pocos libros que su padre no empeñó, entre ellos Don Quijote. Además de las obras ya citadas, su repertorio incluye Hard Times (1854) sobre la proletarización y A Tale of Two Cities (1859), ambientada en Londres y París al inicio de la Revolución Francesa.