1. Tensiones y rivalidades a largo plazo
Nacionalismo: Sentimientos nacionalistas crecientes y disputas territoriales entre las potencias europeas intensificaron la competencia.
Imperialismo: La expansión colonial provocó rivalidades por recursos y territorios, sobre todo en África y los Balcanes.
Militarismo: Las naciones europeas se embarcaron en una carrera armamentista, reforzando sus ejércitos y creando alianzas estratégicas.
2. Asesinato del archiduque Francisco Fernando
El 28 de junio de 1914, el archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austrohúngaro, fue asesinado en Sarajevo por un nacionalista serbio.
3. Crisis diplomática y fracaso de la diplomacia
El atentado desencadenó una serie de intercambios diplomáticos entre Austria‑Hungría, Serbia y otras potencias.
Austria‑Hungría emitió un ultimátum a Serbia; este lo aceptó parcialmente, pero no en su totalidad.
Rusia, aliada de Serbia, movilizó sus fuerzas, lo que obligó a Alemania a presentar ultimátum a Rusia y a su aliado Francia.
4. Crisis de julio y estallido del conflicto
El 1 de agosto de 1914 Alemania declaró la guerra a Rusia y, dos días después, a Francia.
Al invadir Bélgica, violó su neutralidad, lo que llevó a Gran Bretaña a declarar la guerra a Alemania el 4 de agosto, marcando el inicio oficial de la Primera Guerra Mundial en Europa.
5. Sistemas de alianzas
Las potencias europeas estaban divididas en dos bloques: la Triple Alianza (Alemania, Austria‑Hungría e Italia) y la Triple Entente (Gran Bretaña, Francia y Rusia).
La activación de estas alianzas convirtió cualquier conflicto local en una guerra a gran escala, pues los aliados se vieron obligados a entrar en combate.