Introducción
La caballería polaca siguió existiendo al estallar la Segunda Guerra Mundial, aunque su papel había cambiado respecto a los siglos anteriores.
Una fuerza de élite en los años 30
Durante la década de 1930, los regimientos de caballería de Polonia eran reconocidos por su disciplina, velocidad y tradición de cargadas a caballo con lanzas.
Participación en la campaña de septiembre de 1939
En los primeros días del conflicto, la caballería se desplegó como infantería montada, aprovechando la movilidad para atacar flancos y cubrir retiradas. Destacó en acciones como la Batalla de Mokra y la Batalla de Krasnobród, donde logró retrasar al avance alemán y causar bajas significativas.
Limitaciones frente a la guerra moderna
Aunque valiente, la caballería resultó vulnerable ante armas automáticas, artillería y tanques. Los cañones de defensa antitanque y los ametralladores alemanes neutralizaron rápidamente las cargas tradicionales.
Desintegración y legado
Tras sufrir pérdidas considerables, los regimientos de caballería fueron reorganizados como unidades de reconocimiento y de infantería motorizada. En 1944 la caballería como fuerza montada dejó de existir oficialmente, aunque su espíritu de coraje quedó plasmado en la memoria histórica.