Contexto histórico
En el siglo XVIII el nacionalismo prácticamente no tenía presencia en los territorios que hoy conforman Alemania. Las lealtades estaban orientadas hacia los principados, duques y monarquías locales, y la idea de una identidad nacional unificada apenas empezaba a gestarse en otras partes de Europa.
El surgimiento posterior
Fue en el siglo XIX, impulsado por la Revolución Francesa y los movimientos liberales, cuando el nacionalismo comenzó a cobrar fuerza en los estados alemanes. Este impulso condujo a la unificación bajo el liderazgo prusiano y a la creación del Imperio Alemán en 1871.
En resumen, la expansión del nacionalismo no afectó a Alemania durante el siglo XVIII; su influencia se manifestó de forma decisiva a partir del siglo XIX.