Ciudadanía y Asamblea
En la Atenas clásica la ciudadanía estaba reservada a hombres libres y adultos que no fueran esclavos ni metecos (extranjeros residentes). La Asamblea (Ecleesia) reunía a todos los ciudadanos mayores de 18 años en el Pnyx, una ladera cercana a la Acrópolis, y constituía el órgano supremo de decisión.
Todos los hombres podían asistir, hablar y votar sobre leyes, políticas exteriores y asuntos militares.
Magistraturas
Los magistrados se elegían anualmente por la Asamblea y ejercían funciones ejecutivas. Los más destacados eran los diez generales (strategoi), responsables de la estrategia y el mando militar. Otros cargos importantes eran los archontes, encargados de la justicia, los ritos religiosos y el orden público.
Consejo de los Quinientos (Boule)
La Boule estaba compuesta por quinientos ciudadanos seleccionados por sorteo. Su misión era preparar la legislación para la Asamblea, gestionar la diplomacia, supervisar las finanzas del Estado y actuar como principal órgano administrativo.
Tribunales populares (Dikasteria)
Los Dikasteria eran tribunales donde los ciudadanos servían como jurados. Los jurados se elegían al azar y los veredictos se decidían por mayoría. Estas cortes atendían casos civiles, penales y políticos.
Ostracismo
El ostracismo permitía a la Asamblea votar el exilio temporal de personas que se consideraban una amenaza para la democracia o que acumulaban demasiado poder político. No era un castigo, sino una medida preventiva.
Democracia directa
La democracia ateniense se basaba en la participación directa: los ciudadanos discutían, votaban y aprobaban o rechazaban las propuestas presentadas por la Asamblea o la Boule.
Este modelo, pese a sus limitaciones —excluía a mujeres, esclavos y metecos— sentó las bases de muchas democracias modernas.