Sin el legado cultural del Imperio Romano, la civilización occidental habría tomado un rumbo muy distinto. A continuación se describen las áreas más afectadas.
Lengua y literatura
- El latín no se habría convertido en lengua franca; las lenguas europeas habrían evolucionado de forma diferente.
- Obras inspiradas en Virgilio, Cicerón u Ovidio habrían sido ausentes o muy distintas.
Sistema jurídico
- El derecho romano no habría influido en la codificación, la presunción de inocencia ni en los procedimientos legales modernos.
Arquitectura e ingeniería
- Innovaciones como el arco, la cúpula y el hormigón no habrían marcado la arquitectura europea, lo que habría alterado el aspecto de catedrales y palacios.
Planificación urbana
- Los planes en cuadrícula y la infraestructura pública romana habrían tenido menos impacto, generando ciudades más desordenadas.
Arte y estética
- Los estilos y técnicas romanas habrían influido menos en la escultura, los frescos y la pintura occidental.
Sistemas políticos
- Los conceptos de república y gobierno centralizado podrían haber surgido de forma distinta sin el modelo romano.
Educación
- La enseñanza basada en la retórica, la lógica y la filosofía habría sido menos prominente.
Religión
- La expansión del cristianismo habría sido más lenta o diferente al carecer del apoyo y la infraestructura del Imperio Romano.
Filosofía
- Filosófos como Séneca, Marco Aurelio o Plotino no habrían aportado sus ideas al pensamiento occidental.
Tecnología e infraestructura
- Sin acueductos, carreteras y puentes romanos, el desarrollo de transportes y obras públicas habría enfrentado mayores obstáculos.
Difusión cultural
- El Imperio facilitó el intercambio de costumbres e ideas; sin él, los contactos entre regiones habrían sido más limitados.
En resumen, la ausencia del legado romano habría generado una civilización occidental con diferencias notables en lo social, político, intelectual y artístico.