Durante la época colonial, los plateros necesitaban protegerse de las chispas, el polvo metálico y el calor generado al trabajar la plata. A continuación se describen las prendas y accesorios de protección que solían utilizar.
Delantal de cuero
Un grueso delantal de cuero cubría el torso y la cintura, evitando que las chispas, virutas y restos de metal dañaran la ropa y la piel.
Mangas protectoras
Se empleaban mangas o brazaletes de cuero para resguardar los brazos del calor y de objetos calientes.
Guantes
Los guantes de cuero, a menudo reforzados, protegían las manos de quemaduras y ampollas al manipular metales incandescentes o al soldar.
Protección ocular
Se utilizaban gafas rudimentarias o lentes tintados que servían de escudo contra partículas y chispas que podían alcanzar los ojos.
Calzado robusto
Zapatos o botas de cuero resistentes eran imprescindibles para evitar lesiones por caídas de herramientas o piezas pesadas.
Mascarilla o respirador sencillo
Cuando trabajaban con sustancias químicas o polvo, algunos plateros cubrían la nariz y la boca con un paño o una máscara ligera para reducir la inhalación de partículas nocivas.
Protección para la cabeza
Un gorro o una pequeña capucha de tela protegía la cabeza del polvo, los escombros y las chispas.
La combinación exacta de estos elementos variaba según el taller y las preferencias personales, pero siempre buscaban minimizar el riesgo de lesiones mientras se dedicaban a su oficio.