Juana de Arco y la Reforma protestante
Aunque su nombre suele asociarse con la Guerra de los Cien Años, Juana de Arco no tuvo una participación directa en la Reforma protestante, un movimiento que surgió más de un siglo después de su muerte.
Su relevancia para la Reforma radica en que, con el tiempo, su figura fue empleada como símbolo de resistencia contra la autoridad eclesiástica y como ejemplo de los peligros de la persecución religiosa.
El hecho histórico más destacado de Juana sigue siendo su liderazgo militar y su ejecución en 1431 por un tribunal eclesiástico, compuesto mayormente por clérigos franceses alineados con los intereses ingleses, que la condenó como hereje y bruja.