Un hallazgo sorprendente en el Valle de los Reyes
En 2017, un equipo del Instituto de Arqueología del Mediterráneo de la Universidad de Varsovia descubrió en la tumba KV9, atribuida a Ramsés VI, una sorprendente colección de grafitis que datan de casi cuatro mil años. No se trata de simples actos vandálicos modernos, sino de marcas dejadas por los propios viajeros de la antigüedad.
Contexto histórico
Ramsés VI reinó entre 1143 y 1136 a.C., en la decadente dinastía XX. Su tumba, situada justo al lado de la de Tutankamón, fue saqueada en la antigüedad, por lo que sólo se conservan sus decoraciones arquitectónicas. Fue allí donde los arqueólogos encontraron cerca de mil inscripciones grabadas en las paredes, una cifra notable para un hipogeo de unos 100 metros de longitud.
Los mensajes de los antiguos "turistas"
Los grafitis varían desde notas triviales como "Aquí estuvo alguien" hasta comentarios más elaborados: "Visité y no me gustó el sarcófago", "Me ha maravillado" o "No entiendo los jeroglíficos". Incluso aparecen poemas y respuestas entre viajeros, como la réplica a "No sé leer esto" con "¿Por qué te importa si no lees jeroglíficos?".
Quiénes dejaron su huella
La mayor parte de las inscripciones corresponde al período helenístico y romano, por lo que la mayoría están en griego y, en menor medida, en latín. Los autores se identificaban con su nombre, origen y profesión: prefectos militares, gobernadores, filósofos cínicos y platónicos, médicos, e incluso figuras históricas como el príncipe sasánida Cosro en el siglo IV d.C. y Amr ibn al‑As, conquistador árabe del siglo VI, que dejó letras de 25 cm de altura. En la época medieval aparecen testimonios de cruzados.
El mito de Memnón y la confusión de identidades
Según explica el director de la excavación, Adam Lukaszewicz, la abundancia de grafitis se debe a una confusión muy extendida: muchos visitantes asociaban a Ramsés VI con el legendario héroe troyano Memnón, cuya estatua en Egipto soplaba viento y era famosa entre los viajeros. Esa asociación errónea motivó a numerosos peregrinos a inscribir sus nombres y comentarios en la tumba.

