Descubrimientos arqueológicos

¡Comprar y volar con una armadura medieval, sí es posible!

El historiador Daniel Jaquet investiga el arte del combate en la Edad Media y, además, se pone a prueba la armadura en la vida real.

¡Comprar y volar con una armadura medieval, sí es posible!

Jaquet, que viajó en avión desde Ginebra a Nueva York el 20 de septiembre de 2017, combina la investigación académica con la experimentación.

Un medievalista con espíritu experimental

Ni Godefroy de Montmirail ni los caballeros del Puy du Fou, Daniel Jaquet ejerce una profesión muy seria. Desde hace varios años se dedica al estudio del combate medieval, tema del que publicó Fighting in the Middle Ages, a history of martial arts in the West XIV‑XVIth century (Arkhé). Lo que realmente lo distingue es su afición por la experimentación.

¡Comprar y volar con una armadura medieval, sí es posible!

©Editions Arkhé

De los manuscritos a la práctica con armadura

Jaquet pasó del estudio teórico de manuscritos y tratados del siglo XIV a reproducir esas técnicas en peleas reales, ¡incluso con armadura! Para ello diseñó una réplica lo suficientemente auténtica como para ser utilizada dentro del enfoque de la arqueología experimental. Desde entonces la ha usado en la vida cotidiana: en el supermercado, corriendo en un parque, escalando una pared de escalada, viajando en el metro de París… y, sorprendentemente, voló entre París y Nueva York en septiembre de 2017.

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Daniel Jaquet, el medievalista que lo intenta todo ©Daniel Jaquet

«Tuve que ir al Museo Metropolitano de Nueva York, donde me invitaron oficialmente a dar una conferencia», explica con una sonrisa. «Por cuestiones de peso, volumen y coste, la solución de llevar la armadura puesta resultó ser la mejor». Con los permisos correspondientes, Jaquet abordó el avión, aunque tuvo que quitarse la armadura cada vez que pasaba por los controles. «Debo admitir que no logré hacer reír a los oficiales de aduanas estadounidenses…», comenta.

Fabricación de la réplica

Gracias al apoyo financiero de una fundación, Jaquet accedió al restringido mercado de fabricantes de armaduras y colaboró con uno de los mejores especialistas de la República Checa. «Tuvimos que hacer compromisos al copiarla, porque mi objetivo principal era estudiar el comportamiento, no replicar cada remache», señala. El modelo se basó en una armadura conservada en Viena y en los análisis metalúrgicos realizados por Alan Williams del Wallace Collection de Londres, que determinaron la composición y dureza del acero del siglo XV.

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Daniel Jaquet durante una demostración con armadura. ©Daniel Jaquet

La armadura consta de treinta piezas fabricadas a partir de una lámina de acero industrial, moldeada en horno. «En la Edad Media no se compraba una armadura completa, sino piezas sueltas que se ensamblaban», explica el experto. El peso variaba según la función: en torneos caballerescos el yelmo podía llegar a 6 kg, mientras que en combate real se usaban versiones de 2 kg.

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Ilustración del combate medieval del manuscrito “Les Fais et les Dis des Romains” (1473‑1480). © Editions Arkhé

Pruebas y descubrimientos

Los ensayos en laboratorio con captura de movimiento 3D le permitieron identificar las limitaciones que la armadura impone al cuerpo y comprender cómo se codificaban los movimientos en los manuscritos. Descubrió que, al caminar, la diferencia de movilidad entre estar con o sin armadura es mínima; de hecho, la flexión del tobillo puede ser mayor bajo el peso extra. Sin embargo, al analizar todas las articulaciones en tres ejes, observó una reducción aproximada del 20 % en el rango de movimiento. «Para protegerse y por razones tácticas, ciertos movimientos de los brazos estaban deliberadamente restringidos, evitando exponer vulnerabilidades de la armadura», concluye.