Si bien el sitio de la primera explosión atómica en Hiroshima ha experimentado una importante desintegración radiactiva durante los últimos 60 años, algunos lugares aún presentan niveles elevados de radiación. A continuación, los aspectos clave que debes conocer:
1. Radiación de fondo
Todo el planeta está expuesto a una radiación natural proveniente de los rayos cósmicos y de elementos radiactivos presentes en la corteza terrestre. En EE. UU., la dosis media anual de radiación de fondo es de aproximadamente 3 millisieverts (mSv).
2. Decaimiento radiactivo
Los materiales radiactivos pierden actividad con el tiempo. Cada isótopo tiene una vida media, el periodo necesario para que la mitad de su actividad desaparezca. Los principales isótopos generados por la explosión, como el cesio‑137 y el estroncio‑90, tienen vidas medias de 30 y 28 años respectivamente, por lo que gran parte de su actividad ya se ha disipado.
3. Operaciones de descontaminación
Tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki se realizaron extensas labores de limpieza: los escombros y suelos contaminados fueron retirados y enterrados en sitios seguros, lo que redujo notablemente la radiación residual.
4. Zonas de radiación actuales
Las autoridades municipales clasifican el territorio en tres tipos de áreas según los niveles de radiación que aún persisten:
- Zonas de control especial: presentan los niveles más altos; el acceso está estrictamente limitado.
- Zonas residenciales: niveles más bajos, aptas para vivir, aunque los habitantes siguen tomando precauciones.
- Zonas liberadas: radiación prácticamente nula; el acceso es libre y se permite el desarrollo urbano.
¿Qué exposición podrías tener?
Si visitas hoy el epicentro de la primera detonación, podrías recibir una dosis mínima de radiación, principalmente si entras en una zona de control especial. En la mayor parte de la ciudad, incluidas las zonas residenciales y liberadas, los niveles se aproximan a la radiación de fondo natural.
Recomendaciones
Siempre sigue las indicaciones de las autoridades locales y de los expertos en radiación. Consultar los avisos oficiales y respetar las restricciones de acceso son medidas esenciales para garantizar tu seguridad.