El arado: una revolución agrícola
Una de las innovaciones más decisivas del Neolítico fue el desarrollo del arado. Esta herramienta permitió romper la tierra de forma más profunda y con menor esfuerzo, ampliando considerablemente la superficie cultivable.
Al trabajar el suelo de manera más eficiente, los agricultores lograron cosechas más abundantes. El aumento del rendimiento les dio la posibilidad de producir más alimentos de los que necesitaban para su propio consumo.
El excedente generado se convirtió en un recurso esencial para el surgimiento de asentamientos más grandes, favoreciendo el crecimiento de ciudades y el desarrollo de sociedades más complejas.