El Paleolítico, también llamado Edad de Piedra Antigua, abarcó aproximadamente de 2,6 millones a 10.000 años atrás. Durante este extenso periodo los homínidos utilizaban herramientas de piedra simples y llevaban una vida nómada.
Refugios naturales y construcciones rudimentarias
Para protegerse de la lluvia, el viento o la nieve, los grupos del Paleolítico se valían de formaciones naturales como cuevas, abrigos rocosos y repisas. Además, en algunos lugares fabricaban estructuras temporales con madera, hojas o pieles de animales, conocidas como chozas o refugios improvisados.
Cuevas
Las cuevas fueron uno de los refugios más habituales. Ofrecían protección constante y podían adaptarse fácilmente a la ocupación humana. Se han encontrado cuevas habitadas en Europa, Asia, África y América.
Abrigos rocosos
Similares a las cuevas, los abrigos rocosos se forman bajo salientes de roca. Proporcionaban resguardo del clima y servían como campamentos temporales. Ejemplos se ubican en Australia, Norteamérica y Europa.
Repisas y salientes
Los salientes de acantilados o grandes rocas creaban espacios protegidos contra la intemperie. Eran frecuentemente usados como albergues momentáneos durante la caza o la recolección. Se documentan en África, Asia y Europa.
Choza o refugio improvisado
En ausencia de refugios naturales, los grupos construían estructuras ligeras con madera, ramas, hojas y pieles. Estas chozas, de carácter temporal y pequeño, se utilizaban durante expediciones de caza o recolección. Restos de este tipo de construcciones se han hallado en Europa, Asia, África y América.
La elección del refugio dependía del entorno local y de los recursos disponibles. Gracias a su capacidad de adaptación, los humanos del Paleolítico lograron sobrevivir y prosperar en una amplia variedad de hábitats.