El último "salida" de África, entre 70.000 y 60.000 años atrás, fue la que marcó el inicio de la odisea humana: un pequeño grupo cruzó el Mar Rojo y empezó la expansión global de Homo sapiens.

Este artículo se basa en el número 204 de Indispensables de Sciences et Avenir, enero‑marzo 2021.
Los primeros restos europeos de Homo sapiens
En la cueva de Bacho Kiro, Bulgaria, el equipo liderado por Jean‑Jacques Hublin (Instituto Max‑Planck de Antropología Evolutiva) encontró una muela y fragmentos óseos cuya morfología y ADN mitocondrial confirman que pertenecen a Homo sapiens. La datación publicada en Nature (mayo 2020) sitúa estos restos en 46.000 años, es decir, 6.000 años antes de lo que se creía y muestra que nuestros ancestros coexistieron con los neandertales en Europa durante un período más amplio.
¿Cuándo y cómo salió Homo sapiens de África?
Los primeros grupos, entre 70.000 y 60.000 años atrás, caminaron por la costa del este africano, cruzaron el Sinaí y, usando balsas de ramas, pasaron el estrecho de Bab‑el‑Mandeb para llegar a la península de Yemen. Esta ruta costera, conocida como la teoría del "Out of Africa", fue propuesta en 1988 por Peter Andrews y Christopher Stringer, quienes reunieron datos fósiles y genéticos que ubicaban el origen de todos los humanos modernos exclusivamente en África.
Intentos anteriores: una salida mucho más antigua
Fósiles descubiertos en Apidima (Grecia) y en la cueva de Misliya (Israel) sugieren que Homo sapiens pudo haber llegado a Europa hace entre 210.000 y 190.000 años, aunque la comunidad científica aún debate su interpretación. En Arabia Saudí, huellas fosilizadas de tres individuos datan de 120.000 años, evidencia de que grupos humanos ya habían cruzado el Mar Rojo mucho antes del éxodo principal.
Encuentros con neandertales y denisovanos
El genoma neandertal, secuenciado en 2010, reveló que entre el 1 % y el 4 % del ADN de los humanos actuales proviene de híbridos con neandertales. Los primeros contactos se produjeron entre 52.000 y 58.000 años atrás en el Cáucaso, Irán y la Península Arábiga. En Europa, restos como la mandíbula de Oase 1 (Rumanía, 34.000‑36.000 años) muestran hasta un 9 % de ADN neandertal, indicando mezclas recientes que aportaron adaptaciones al frío y a patógenos.
En Siberia, el descubrimiento de la cueva Denisova y la posterior secuenciación del ADN mostraron que otro linaje humano, distinto tanto de Homo sapiens como de neandertal, también se hibridó con nuestros ancestros, especialmente en Asia y Oceanía.
El "cuello de botella" genético al salir de África
Los análisis de ADN mitocondrial y cromosómico de poblaciones actuales indican que la verdadera expansión global partió de un pequeño grupo de individuos que abandonó África hace unos 70.000‑60.000 años. Ese «cuello de botella» redujo la diversidad genética, dejando una huella que aún podemos rastrear.
Perspectivas y áreas aún por explorar
Muchos científicos abogan por investigar más a fondo los primeros intentos de salida y sus posibles rastros genéticos, especialmente en regiones poco estudiadas como la India y la Península Arábiga. El rompecabezas de la historia humana sigue sin completarse.