Helene Lange se destacó desde muy joven como defensora de los derechos de la mujer. Formada como docente, fundó varias escuelas y se convirtió en una de las primeras mujeres en integrar el Parlamento de Hamburgo.
Autor: Astrid Reinberger
El punto álgido de su carrera llegó el 16 de marzo de 1919, cuando fue elegida presidenta senior del Parlamento de Hamburgo. Como miembro del partido liberal-demócrata alemán (DDP), la entonces septuagenaria luchó para que las mujeres pudieran participar en la toma de decisiones sociales y acceder a una educación igualitaria.
Helene Lange denuncia el "desierto mental" de las jóvenes
Nacida el 9 de abril de 1848 en Oldenburg, su conciencia feminista se despertó en la infancia. De niña, se vio obligada a aprender a tejer mientras sus dos hermanos disfrutaban de una educación libre. Más tarde describió esa situación como "la desgracia de ser niña" y el "desierto espiritual" que la rodeaba. En sus memorias publicadas en 1921 escribió: "Es una teoría muy extendida que nunca es demasiado temprano para introducir a las pequeñas en el bordado".
Huérfana de padres, quedó bajo la tutela de un guardián que la envió, a los 16 años, a un pastorado protestante en Württemberg. Allí se topó con académicos y teólogos y descubrió una vibrante cultura de debate, algo desconocido para la hija de un mercader de origen humilde. Sin embargo, cuando intentaba intervenir, le prohibían hablar: "Cuando los hombres sabios hablan, las niñas deben permanecer en silencio".
La educación como clave de la autodeterminación
Decidió formarse como maestra, convencida de que la educación era la puerta a una vida autodeterminada. Su guardián se opuso, alegando que "nadie en la región de Oldenburg lo había hecho jamás". Aun así, logró enseñar alemán en un internado femenino francés en Alsacia, donde aprovechó para estudiar por cuenta propia filosofía, literatura, historia, religión y francés. Sin embargo, su tutor consideraba esa etapa solo como una "espera" hasta el matrimonio.
Al alcanzar la mayoría de edad, Helene se trasladó a Berlín, financió su vida con una herencia y dio clases particulares. En 1872, a los 24 años, aprobó el examen docente y entró en contacto con los pioneros del movimiento feminista berlinés. Conseguió un puesto permanente en el colegio secundario Crainsche para niñas y dirigió allí el seminario de formación docente. Desde su perspectiva, la educación de las niñas estaba mal regulada y el acceso a estudios científicos con examen de acceso universitario seguía reservado a los varones.
Las mujeres exigen una mejor educación para las niñas
Cuando la revista "El maestro en la escuela y el hogar" buscaba autoras, Helene respondió de inmediato. También participó en la "Asociación de Maestras Alemanas de Berlín", fundada por Marie Calm en 1869. Junto a sus compañeras redactó una petición al Ministerio de Educación prusiano y a la Cámara de Diputados, acompañada de la llamada "Folleto amarillo", escrito por ella misma, que justificaba la necesidad de educación superior para las mujeres. Las demandas incluían: instrucción científica, así como religión y alemán, impartidas por profesoras capacitadas, y la creación estatal de instituciones para su formación.
La petición fue rechazada y se desató una ola de indignación. Como respuesta, Helene Lange y la doctora Franziska Tiburtius fundaron los "cursos reales para mujeres" bajo el paraguas de la Asociación Central Científica de Berlín, donde también se impartían latín y matemáticas avanzadas. Los fondos fueron recaudados por las propias mujeres, con el apoyo parcial de la Asociación General Alemana de Mujeres y la organización de eventos, conferencias y conciertos.
La estrategia dio frutos: los cursos reales adquirieron gran prestigio y, a partir de 1893, se convirtieron en cursos de bachillerato para niñas. Finalmente, el Ministerio de Cultura prusiano encargó a Helene y a otras expertas la reforma de la educación femenina, que se materializó en 1908.
No es sufragista, sino maestra pragmática
Aunque fue una combatiente incansable, Lange nunca participó en manifestaciones a favor del sufragio femenino. Su enfoque era siempre pragmático y centrado en logros concretos, sin unirse a organizaciones sufragistas como las de Inglaterra o Estados Unidos. Esta postura le valió críticas dentro del movimiento femenino.
Para ella, la prioridad era que la educación que ella misma había luchado por conseguir estuviera disponible para las generaciones futuras, sin cuestionar profundamente el papel tradicional de la mujer en el matrimonio y la maternidad.
Lange y Bäumer publican el manual del movimiento femenino
En 1890 fundó la "Asociación General Alemana de Maestras" para consolidar los avances y representar los intereses de las docentes. Formó parte del consejo del "Bund Deutscher Frauenvereine", órgano paraguas de las asociaciones femeninas. Su salud, particularmente una grave afección ocular, comenzó a deteriorarse. Gertrud Bäumer, veinte‑cinco años menor, le ofreció su apoyo. Juntas publicaron el "Manual del movimiento femenino", obra de referencia, y la revista mensual "die frau", que se convirtió en la voz del feminismo burgués. Tras la aprobación del Reichsvereinsgesetz de 1908, que permitió a las mujeres afiliarse a partidos políticos, Lange y Bäumer se unieron a la Asociación Liberal de Friedrich Naumann.
Ingreso al DDP y elección al Parlamento de Hamburgo
Lange y Bäumer se trasladaron a Hamburgo, donde fundaron en 1910 la "Escuela Social de Mujeres". Helene dirigió la institución, hoy conocida como "Helene‑Lange‑Schule", un colegio mixto. El 16 de marzo de 1919, como presidenta senior, abrió la sesión del Parlamento de Hamburgo en representación del Partido Democrático Alemán (DDP). A sus 70 años, su salud estaba muy deteriorada, lo que la llevó a retirarse gradualmente de la vida pública.
Últimos años en Berlín
Cuando Gertrud Bäumer fue elegida al Reichstag en 1920 y nombrada consejera del Ministerio de Bienestar Juvenil y Educación, ambas regresaron a Berlín. Helene redactó sus memorias y publicó sus escritos recopilados en 1928. Ese mismo año recibió la ciudadanía honoraria de su ciudad natal, Oldenburg, y la medalla prusiana por sus servicios al Estado. Falleció el 13 de mayo de 1930, a los 82 años.