Biografía
Giambattista Vico (1668‑1744) es considerado uno de los filósofos más influyentes de la historia, aunque su reconocimiento llegó solo siglos después de su muerte. Nació en Nápoles, hijo de un librero pobre y de una madre hija de un carroñero. Su infancia estuvo marcada por enfermedades y, pese a que su padre lo inscribió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nápoles, Vico rara vez asistió a clases y prefirió el auto‑estudio encerrado en la biblioteca de los frailes menores.
Tras un breve paso por el mundo jurídico, el obispo de Ischia le encargó la educación de los hijos de su hermano, el marqués de Rocia, y Vico se trasladó al castillo de Vatolla del Cilento, donde permaneció siete años. En 1694 regresó a Nápoles y vivió del encargo de redactar elogios para bodas, funerales y otras ceremonias. En 1699 obtuvo la cátedra de retórica en la universidad, aunque el sueldo era tan bajo que tuvo que seguir trabajando para subsistir. En 1723 intentó conseguir la cátedra de derecho, pero fue rechazado, lo que acentuó su carácter solitario. Abandonó la retórica en 1741 y, en los últimos años de su vida, perdió la memoria. Falleció en 1744.
Obra principal
Su obra más importante es Principios de una nueva ciencia, publicada por primera vez en 1723. El libro fue recibido con frialdad en Nápoles debido a su lenguaje oscuro, estilo excesivamente ornamentado y propuestas originales. Vico revisó la obra varias veces; entre 1723 y 1744 aparecen tres ediciones sucesivas, acompañadas de anotaciones manuscritas del autor.
Los Principios se estructuran en cinco partes que reflejan la amplitud de su erudición y su visión integral de las humanidades:
- Primera: exposición de los fundamentos de la “nueva ciencia”.
- Segunda: reflexión sobre la sabiduría poética.
- Tercera: aplicación de sus teorías al descubrimiento de “verdades homéricas”.
- Cuarta: estudio del curso de la historia de las naciones.
- Quinta: análisis de la “revolución que surge de la destrucción de sociedades”.
Metodología e ideas
Vico propone una “ciencia nueva” basada en tres condiciones esenciales para la filosofía de la historia: el método científico, la subjetividad humana y la categoría del proceso. Fue el primer filósofo en tratar la historia como una ciencia, combinando la primacía del documento (filología) con la sistematización lógica de la filosofía, e incorporando aportes de la sociología, la antropología cultural y la semiótica.
Según Vico, el ser humano sólo puede conocer aquello que cree; por tanto, las leyes comprensibles son las que emanan de los actos humanos. Las leyes naturales, al provenir de Dios, están fuera de nuestro alcance. Esta postura otorga a la historia el carácter de ciencia, pues es el hombre, no la divinidad o el azar, quien la construye.
Concepto del progreso
Vico rechaza tanto la visión lineal como la cíclica del progreso. Propone una espiral: la historia avanza sin repetirse, y mediante la aplicación de los principios de su “nueva ciencia” las naciones pueden evitar su declive. La historia deja de ser una mera narración estática para convertirse en la lógica de una evolución social dinámica.
Las tres edades de las naciones
Vico divide la vida de las naciones en tres etapas:
- Edad de los dioses: predominan la sensibilidad y el sentido común; las fuerzas de la naturaleza se personifican en deidades temibles. La sabiduría se expresa en forma poética y prevalecen repúblicas teocráticas.
- Edad de los héroes: imperan la imaginación y la fantasía; la aristocracia es el sistema político dominante, sustentado en la fuerza.
- Edad de los hombres: razón y reflexión superan a la imaginación; los plebeyos desplazan a los patricios y surgen repúblicas democráticas e igualitarias.