Breve biografía – Gran figura de la Ilustración, Montesquieu (1689‑1755) fue un escritor y filósofo francés autor de dos obras maestras que aseguraron su posteridad: la novela epistolar Las cartas persas y el tratado político El espíritu de las leyes. La primera marcó los inicios del pensamiento ilustrado; la segunda inspiró a los redactores de las primeras constituciones francesas al proponer el equilibrio y la separación de poderes. Montesquieu también es considerado uno de los fundadores de la sociología y de las ciencias sociales en general.
Infancia bordelesa y viajes
Nacido cerca de Burdeos el 18 de enero de 1689, hijo del capitán de la caballería ligera Charles Louis de Secondat, barón de La Brède, pasó su infancia en el Château de La Brède y estudió con los oratorianos de Juilly. Más tarde se formó en Derecho en Burdeos, donde se licenció en 1708. Tras la muerte de su padre en 1713, accedió a la magistratura del Parlamento de Burdeos y heredó el cargo de presidente del Mortier de su tío. En 1716 ingresó en la recién fundada Academia de Burdeos, reservando allí sus primeros escritos, de carácter político, económico y científico, que revelan una mente equilibrada y una firme fe en el método experimental.
Esta inquietud por el análisis crítico la aplicó a los fenómenos sociológicos en la picante Letras persas, novela epistolar publicada en 1721 en Ámsterdam bajo anonimato. La obra, que satirizaba los vicios de la sociedad francesa, causó un gran escándalo y abrió las puertas de los salones parisinos; entre 1722 y 1725 Montesquieu vivió una vida cosmopolita.
Para dedicarse por completo a su labor literaria vendió su cargo en 1726 y arrendó sus tierras. Tras ser elegido miembro de la Academia Francesa en 1727, emprendió una serie de viajes por Europa. Entre 1728 y 1729 recorrió Italia, Alemania, Austria y Suiza; de 1729 a 1731 permaneció en Inglaterra, donde estudió el sistema parlamentario. Esa estancia inspiró su Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de los romanos, publicada en 1734.
Montesquieu, padre de las ciencias sociales
De 1735 a 1748 alternó su residencia entre La Brède y París, siguió asistiendo a los salones y, sobre todo, preparó su obra cumbre: El espíritu de las leyes (1748), publicada en Ginebra sin indicar autoría. El libro fue un éxito inmediato, aunque la Sorbona lo condenó y la Iglesia lo incluyó en el índice de libros prohibidos en 1751.
Armado con hipótesis de trabajo (sus "principios") y libre de fanatismos, Montesquieu elaboró una teoría del derecho público y privado acompañada de un análisis sociológico que dominó la Ilustración y sirvió de inspiración a Chateaubriand, Talleyrand en el Congreso de Viena, Benjamin Constant, Madame de Staël y Tocqueville.
Según él, cada civilización constituye un todo original donde geografía, costumbres, religión, economía e instituciones políticas interactúan. De la interacción de esas series de causas surge un "espíritu general" propio de cada nación y de cada época. El historiador debe tener en cuenta esas relaciones para juzgar con rigor los usos, costumbres e instituciones: eso es, en esencia, el "espíritu de las leyes".
Últimos años y legado
En sus últimos años, Montesquieu dividió su tiempo entre viajes a Burdeos y a París, y, pese a una ceguera progresiva, continuó escribiendo obras de carácter más literario. Murió en París en 1755 sin haber completado todos sus proyectos. Es considerado uno de los fundadores de la sociología y, en general, de las ciencias sociales.
La filosofía y la ciencia política le deben mucho: su defensa de la separación de los tres poderes influyó en los constituyentes de 1791 y en la definición de libertades fundamentales. No obstante, algunos de sus planteamientos resultaron reaccionarios, pues buscaban preservar privilegios aristocráticos bajo la apariencia de modelos antiguos.
Bibliografía
- Montesquieu: Política e historia, de Louis Althusser. PUF, octubre 2003.
- Montesquieu, biografía de Louis Desgraves. Fayard, 1998.