Annie Smith Peck (1850‑1935) fue una montañista y conferencista estadounidense que dedicó su vida a promover los viajes y la exploración.
Una mujer que no se doblega
Nacida el 19 de octubre de 1850 en Providence, Rhode Island, Annie era la menor de cinco hijos de Ann Power Smith Peck y George Bacheler Peck, jurista, comerciante y diputado de EE. UU. Recibió su educación básica en colegios para niñas y luego ingresó a la Rhode Island Normal School, donde se formó como maestra.
Tras dar clases de latín en la escuela secundaria de Providence, su sueño era ingresar a la universidad. Al no poder entrar a Brown –entonces solo admitía hombres– se mudó a Michigan y enseñó lenguas y matemáticas en la Saginaw High School hasta 1874. Sin renunciar a sus estudios, solicitó ingresar a la Universidad de Michigan. Su familia la desanimó, considerándola una locura a sus 24 años, pero Annie respondió a su padre: «No puedo cambiar. Esto es lo que he deseado durante años». Convencido, George la apoyó y Annie se matriculó en la Universidad de Michigan, que aceptaba mujeres desde 1869, graduándose en griego y lenguas clásicas en 1871. Continuó sus estudios en Hannover y Atenas, convirtiéndose en la primera mujer admitida en la American School of Classical Studies at Athens.
El ascenso al Matterhorn
En 1885 descubrió su pasión por el montañismo y escaló varios picos y pasos de Italia, Suiza y Grecia, alcanzando alrededor de 3 000 m. Entre 1881 y 1892 fue profesora de arqueología y latín en Smith College, una universidad femenina de Massachusetts. Sus conferencias y escritos sobre arqueología, montañismo y viajes le permitieron vivir de su actividad y abandonar la docencia en 1892.
Mientras continuaba escalando montañas de media altitud en Europa y EE. UU., en 1895 se hizo famosa al conquistar el Matterhorn (4 478 m) en los Alpes. No fue su destreza física lo que llamó la atención, sino que lo hizo vestida con pantalones, algo que en EE. UU. podía ser motivo de arresto para una mujer. La hazaña generó gran revuelo mediático y público.
Pasión por América Latina
Peck dirigió luego sus esfuerzos a la exploración de América Latina, fomentando lazos pacíficos entre el norte y el sur del continente. Dominaba español, portugués y francés, y siguió escribiendo y dictando conferencias para impulsar la educación geográfica y la aventura.
En México escaló los picos más altos: el Citlaltépetl (5 636 m) y el Popocatépetl (5 426 m). En 1908, tras dos intentos fallidos, junto a dos guías suizos, se convirtió en la primera persona en alcanzar la cumbre norte del Huascarán (6 655 m) en Perú, con 58 años. Publicó The Search for the Apex of America: High Mountain Climbing in Peru and Bolivia, including the Conquest of Huascaran, with Some Observations on the Country and People Below. A los 61 años, en 1911, volvió a la cima, esta vez del volcán Coropuna (6 425 m).
Además de sus hazañas alpinas, Annie fue una ferviente defensora del sufragio femenino, llegando a presidir la Joan of Arc Suffrage League. En 1929‑1930 realizó una serie de viajes aéreos por Sudamérica para inspirar a la gente a viajar y explorar. En 1935 emprendió una gira mundial, pero enfermó en Grecia y regresó a Nueva York, donde falleció el 18 de julio de 1935.