San Bernardo de Claraval (1090‑1153)

Bernardo nació en una familia noble y, en 1113, ingresó como monje en la abadía cisterciense de Cîteaux. Dos años después fundó la Abadía de Clairvaux, que bajo su dirección se convirtió en la más importante del orden cisterciense.
Su reputación de realizar milagros y sus sermones elocuentes atrajeron a numerosos peregrinos. La profunda espiritualidad y el carisma de Bernardo influyeron de manera decisiva en la cristiandad occidental; participó activamente en asuntos políticos, asesorando a príncipes, obispos y papas.
Se le atribuye la redacción de la regla de la Orden de los Caballeros Templarios. En 1146 comenzó a predicar la segunda cruzada, cuya derrota le causó una gran desilusión.
Bernardo falleció en 1153 y fue canonizado en 1174, convirtiéndose en uno de los santos más venerados de la Edad Media.