Inés Sorel (1422‑1450)
La juventud y la belleza de Inés Sorel llamaron rápidamente la atención del rey Carlos VII de Francia, quien la recibió como la mujer más hermosa del reino.
En 1444 Inés alcanzó, sin título oficial, el puesto de «primera dama» de la corte, convirtiéndose en la favorita oficial del monarca, una novedad para la historia francesa: hasta entonces las amantes de los reyes debían permanecer en la sombra.
El rey le regaló el primer diamante tallado conocido hasta la fecha, símbolo de su gran aprecio. Su influencia en Carlos VII fue tal que el futuro Luis XI, conocido como "El Delfín", se opuso vehementemente a la relación.
Un día, el resentido Luis XI irrumpió en los aposentos reales, espada en mano, y atacó a Inés. Aunque sobrevivió al asalto, su salud se deterioró rápidamente y, en 1450, falleció de forma súbita. En un primer momento se sospechó envenenamiento; incluso se llegó a acusar al amigo del rey, Jacques Cœur, antes de que la culpa recaiga nuevamente sobre Luis XI.
La muerte de Inés Sorel sigue siendo un episodio enigmático de la historia medieval francesa, marcado por el poder, la pasión y la intriga cortesana.