André Masséna, el "favorito de la victoria"
Orfano desde muy joven, Masséna comenzó su vida laboral como grumete en un barco. Su talento militar se hizo evidente durante el asedio de Toulon (1793), donde se distinguió por su audacia y capacidad de mando.
Posteriormente acompañó a Napoleón Bonaparte a la campaña de Italia. Fue él quien forzó el paso del puente de Lodi (1796), una acción decisiva que le valió el apodo de "el favorito de la victoria" otorgado por el propio Bonaparte.
Sin embargo, su carrera no estuvo exenta de controversias. Las sospechas de malversación y otros actos deshonestos provocaron una revuelta entre sus propias tropas, que llegaron a amotinarse contra él.
Defensa de la República y campañas posteriores
En 1799, Masséna logró detener una invasión francesa en Zúrich, salvando así el territorio nacional. Durante la segunda campaña italiana (1799‑1800) se destacó en Génova y, bajo las órdenes de José Bonaparte, conquistó el Reino de Nápoles.
Su papel fue crucial en la batalla de Wagram (1809), donde demostró nuevamente su habilidad táctica.
Los Cien Días
Aunque inicialmente reacio, Masséna se unió a Napoleón durante los Cien Días (1815), participando en los últimos episodios de la era napoleónica.