Fertilización interna
Los tiburones machos poseen un par de apéndices reproductores, llamados claspers, que son aletas pélvicas modificadas y se utilizan para la copulación.
Durante el apareamiento, el macho se coloca debajo de la hembra y introduce uno de sus claspers en la cloaca de la hembra, una abertura que sirve para la reproducción, la excreción y el parto.
El esperma es transferido a través del clasper, fertilizando internamente los óvulos de la hembra.
Gestación y desarrollo embrionario
Los tiburones presentan distintas estrategias reproductivas, que se agrupan en tres grandes tipos:
1. Viviparidad (parto vivíparo)
Algunas especies son vivíparas, es decir, dan a luz crías completamente formadas. Los óvulos fertilizados se retienen dentro del cuerpo de la hembra, donde los embriones se desarrollan y reciben nutrición a través de una placenta o, en su defecto, mediante el saco vitelino.
El periodo de gestación varía según la especie, desde varios meses hasta casi dos años. Cuando los jóvenes están completamente desarrollados, la hembra los expulsa en forma de crías vivas.
2. Ovoviviparidad (huevo‑parto)
En la ovoviviparidad, los huevos se desarrollan dentro del cuerpo de la madre pero eclosionan justo antes o al momento de ser liberados. Los embriones se alimentan del vitelo presente en el huevo y, en algunas especies, pueden recibir una ligera nutrición uterina.
Al eclosionar, las crías nacen vivas y son independientes.
3. Oviparidad (puesta de huevos)
Las especies ovíparas depositan huevos encapsulados en resistentes "bolsas de sirena" o "bolsas de tiburón". Estas cápsulas protectoras se adhieren a rocas, algas marinas o al sustrato del fondo oceánico.
Los huevos se incuban durante un período que depende de la especie y, al eclosionar, emergen versiones en miniatura del adulto.
Conclusión
La diversidad reproductiva de los tiburones les permite adaptarse a distintos entornos marinos y garantiza la continuidad de estas especies ancestrales.