Primeros años y ascenso al poder
Nacida alrededor del 1508 a.C., Hatshepsut era hija del faraón Tutmosis I y de su gran esposa real, Ahmose. Tras la muerte de su medio hermano, el faraón Tutmosis II, asumió la regencia de su hijastro, el pequeño Tutmosis III.
Co‑gobierno con Tutmosis III
Al principio gobernó como co‑regente, pero pronto reclamó el derecho divino al trono. Adoptó los títulos masculinos de «Faraón» y «Rey de Alto y Bajo Egipto» y se representó en relieve con barba y los atuendos tradicionales de un monarca masculino.
Campañas militares y comercio
Hatshepsut organizó expediciones para asegurar las fronteras y expandir el comercio. Destacó una famosa misión naval a la tierra de Punt (probablemente en la costa del Mar Rojo o la actual Somalia), de donde obtuvo oro, ébano, marfil y mirra, enriqueciendo aún más al reino.
Obras arquitectónicas
Su legado arquitectónico es monumental. El templo mortuorio de Deir el-Bahari, conocido como el «Templo de Hatshepsut», exhibe relieves y pinturas que narran sus hazañas y su vínculo con los dioses. Además, encargó obeliscos, estatuas y otros edificios que aún hoy testimonian su poder.
Declive y legado
Hacia el final de su reinado la relación con Tutmosis III se tensó. Tras su muerte, en 1458 a.C., el sucesor intentó borrar su memoria, destruyendo varios de sus monumentos. Sin embargo, sus logros perduraron y siguen fascinando a historiadores y arqueólogos.
Hatshepsut es una figura icónica de la historia egipcia: una mujer que, en una sociedad dominada por hombres, demostró una gran astucia política, dejó impresionantes proyectos de construcción y consolidó el esplendor de Egipto durante su mandato.