1. Disputas territoriales
Alsacia y Lorena: Tras la guerra franco‑prusiana de 1871, el Imperio alemán anexó estas provincias francesas, creando un resentimiento profundo y el anhelo de recuperarlas.
2. Imperialismo y rivalidades coloniales
A finales del siglo XIX, las potencias europeas competían por colonias y recursos en África, el sudeste asiático y Oriente Medio. Esa carrera intensificó las tensiones y generó puntos de fricción que desembocaron en conflictos.
3. Nacionalismo y paneslavismo
El nacionalismo se expandía por Europa. En los Balcanes, diversos pueblos eslavos buscaban liberarse del dominio otomano y austrohúngaro. El paneslavismo, que pretendía unir a todos los eslavos bajo una misma bandera, aumentó la hostilidad entre grupos étnicos.
4. Carrera armamentista
Las naciones europeas se involucraron en una competición militar y naval. La construcción de ejércitos, armadas y armamento más poderosos alimentó la desconfianza y la idea de que la guerra era inevitable.
5. Sistema de alianzas
Se formó una compleja red de pactos. La Triple Alianza (Alemania, Austria‑Hungría e Italia) y la Triple Entente (Reino Unido, Francia y Rusia) aseguraron que un conflicto local pudiera escalar rápidamente a una guerra a gran escala.
6. Asesinato del archiduque Francisco Fernando
El detonante inmediato fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austrohúngaro, a manos de un nacionalista serbio el 28 de junio de 1914. La respuesta de Austria‑Hungría contra Serbia desencadenó una cadena de declaraciones de guerra que dio inicio al conflicto mundial.