Seguridad Social en el Antiguo Régimen
Ayuda de la Iglesia
La Iglesia era el principal proveedor de asistencia a los más necesitados. Monasterios y conventos gestionaban hospitales, comedores de beneficencia y distribuían limosnas a los pobres.
Asistencia estatal
El Estado intervenía de forma puntual, sobre todo mediante subsidios alimentarios. En épocas de hambruna distribuía granos a precios reducidos o incluso pan gratuito para los más indigentes, y fundaba algunos hospitales y casas de asistencia para enfermos y discapacitados.
Sociedades de ayuda mutua
Los artesanos y obreros creaban sociedades de ayuda mutua, asociaciones voluntarias que otorgaban pequeñas pensiones a sus miembros en caso de desempleo, enfermedad o cualquier otra dificultad.
Leyes de los pobres
En los siglos XVII y XVIII se promulgaron diversas leyes de asistencia que obligaban a las parroquias a atender a sus residentes más necesitados y establecían hospicios y otras instituciones para alojar y cuidar a los pobres.
Limitaciones y legado
Aunque existían estas medidas, su alcance era limitado y su aplicación irregular, dejando a gran parte de la población en la vulnerabilidad. La pobreza extendida se convirtió en una de las causas subyacentes de la Revolución de 1789.
Tras la Revolución, el nuevo gobierno republicano intentó crear un sistema de bienestar más amplio con la Ley de 1793, que proponía una asistencia nacional a todos los ciudadanos necesitados, aunque nunca se materializó por completo.