La Revolución Industrial fue el punto de inflexión que provocó un importante desequilibrio en el ciclo global del carbono.
Por qué ocurrió
Desde entonces, la quema masiva de combustibles fósiles —carbón, petróleo y gas natural— liberó enormes cantidades de dióxido de carbono (CO₂) a la atmósfera.
Estos combustibles provienen de restos de plantas y animales que se formaron durante millones de años bajo la tierra. Al quemarlos para obtener energía, se rompe ese proceso natural y se añade CO₂ adicional al ciclo, alterando el equilibrio que existía.