Falta de liderazgo y coordinación
La campaña fracasó a pesar de contar con una ventaja numérica porque el mando no supo dirigir de forma clara y eficaz.
Los diferentes cuerpos no estaban coordinados, lo que provocó fallos de comunicación y ausencia de cooperación.
Esta desorganización generó indisciplina y una caída del ánimo entre los soldados, sellando el destino de la operación.