Acuerdo de Múnich (septiembre de 1938)
El Acuerdo de Múnich, firmado por Alemania, Italia, Reino Unido y Francia, cedió a Alemania la región de los Sudetes, habitada mayoritariamente por alemanes. Este pacto se consideró una victoria del apaciguamiento, pues permitió a Hitler expandir su territorio sin desencadenar una guerra.
Eje Roma‑Berlín (octubre de 1936)
La alianza entre Italia y Alemania, conocida como el Eje Roma‑Berlín, estableció una estrecha cooperación política y militar. Este acuerdo reforzó la posición diplomática de Alemania al contar con el respaldo de otra gran potencia europea.
Pacto Anti-Comintern (noviembre de 1936)
Firmado entre Alemania y Japón, el Pacto Anti-Comintern buscaba contrarrestar la influencia del comunismo. La alianza estratégica con Japón proporcionó a Alemania un aliado importante en Asia.
Anschluss (marzo de 1938)
El Anschluss fue la anexión de Austria por parte de Alemania. Aunque violó el derecho internacional, las demás potencias europeas no intervinieron. Este hecho marcó otro éxito del apaciguamiento, permitiendo a Alemania ampliar su territorio sin conflicto armado.
Pacto Molotov‑Ribbentrop (agosto de 1939)
El tratado de no agresión entre la Alemania nazi y la Unión Soviética liberó a Hitler para concentrar sus fuerzas en la invasión de Polonia, sin temor a una guerra en dos frentes.
Conclusión
Estos acuerdos ilustran cómo la política de apaciguamiento buscó evitar la guerra, pero en realidad facilitó la expansión agresiva de Alemania y desencadenó el conflicto mundial.