Acuerdo de Múnich (1938)
El Acuerdo de Múnich de 1938 es considerado el ejemplo más famoso de política de apaciguamiento.
En esa ocasión, el primer ministro británico Neville Chamberlain y el primer ministro francés Édouard Daladier aceptaron que la Alemania nazi anexionara la región de los Sudetes, en Checoslovaquia, a cambio de la promesa de Adolf Hitler de no hacer más exigencias territoriales.
Esta decisión se tomó pese a que Checoslovaquia tenía un pacto de defensa mutua con Francia y los aliados estaban al tanto de las intenciones agresivas de Hitler.
La política de apaciguamiento, basada en la idea de que satisfacer a Hitler evitaría una guerra mayor, fracasó. Hitler continuó con sus planes expansionistas, y el Acuerdo de Múnich no logró sus objetivos.