Reinado y caída de Eduardo II (1308‑1327)
Eduardo II gobernó Inglaterra desde 1307 hasta su deposición en 1327. Su reinado estuvo marcado por una serie de fracasos que minaron su autoridad y provocaron su derrocamiento.
Derrotas militares
La humillante derrota frente a los escoceses en la Batalla de Bannockburn (1314) erosionó gravemente la credibilidad del monarca como líder militar.
Gobierno ineficaz y favoritismo
El rey se rodeó de favoritos como Piers Gaveston y, más tarde, los Despensadores, lo que generó nepotismo y descontento entre la nobleza.
Descontento popular
Su estilo de vida lujoso y la percepción de debilidad lo volvieron impopular tanto entre los nobles como entre el pueblo.
Rebeliones y el papel de la reina Isabel
En 1326, la reina Isabel, esposa de Eduardo, y su amante Roger Mortimer regresaron de Francia con un pequeño ejército que pronto contó con el apoyo de gran parte de la nobleza. Capturaron al rey y lo encarcelaron en el castillo de Kenilworth.
Intervención del Parlamento
En septiembre de 1327, el Parlamento votó la deposición de Eduardo II y proclamó a su hijo de 14 años, Eduardo III, como nuevo rey. La coronación tuvo lugar el 25 de enero de 1328.
Muerte de Eduardo II
Eduardo II murió asesinado en el castillo de Berkeley en septiembre de 1327, probablemente por orden de la reina Isabel y Mortimer. Su muerte marcó el inicio de un periodo de inestabilidad que culminaría en la consolidación del poder de Eduardo III.