1. Cónsules y Asambleas
Los cónsules, elegidos anualmente, eran los máximos magistrados de Roma, con autoridad ejecutiva y militar. Junto a ellos, las asambleas representaban al pueblo y tenían poder legislativo: aprobaban leyes y elegían a los funcionarios.
2. Senado
El Senado, integrado por excónsules y ciudadanos ilustres, asesoraba y controlaba a los cónsules. Tenía un papel central en la política exterior, las finanzas y la justicia, y velaba por las tradiciones e instituciones romanas.
3. Tribunos y plebeyos
Los tribunos, elegidos por la plebe, defendían sus intereses frente al dominio patricio. Poseían el poder de veto y protegían a los ciudadanos de decisiones injustas, garantizando un equilibrio entre patricios y plebeyos.
Estos tres componentes funcionaban en un sistema de pesos y contrapesos que evitaba la concentración de poder y contribuyó a la estabilidad y prosperidad de la República romana durante siglos.