La mezquita de Al‑Aqsa es un santuario islámico situado en el recinto sagrado de al‑Haram ash‑Sharif, en Jerusalén. Es un lugar sagrado para musulmanes, cristianos y judíos, lo que la ha convertido en el eje de intensos conflictos entre palestinos e israelíes durante el último siglo. Las políticas exteriores de potencias como Gran Bretaña, Estados Unidos y los países árabes han influido decisivamente en su situación.
Importancia religiosa en el islam
Para los musulmanes, al‑Masjid al‑Aqsa (المسجد الأقصى) es el tercer sitio más sagrado del islam, después de La Meca y Medina. Su nombre significa "la mezquita más lejana" y se considera el punto de partida del "Isra y Mi'raj", el viaje nocturno del profeta Mahoma al cielo. Antes de que Mahoma fuera obligado a abandonar La Meca, los musulmanes rezaban orientados hacia Al‑Aqsa, hasta que Allah les ordenó volver a la Kaaba.
Al‑Aqsa también es la segunda mezquita construida en la historia islámica, después de la Mezquita Sagrada de La Meca. Está ubicada en al‑Haram ash‑Sharif (الحرم الشريف), que también alberga la Cúpula de la Roca (قبة الصخرة), lugar donde, según la tradición, Mahoma ascendió al cielo. En la visión islámica todo el recinto se percibe como un único espacio sagrado.
El acceso a la mezquita está restringido: los musulmanes deben obtener un permiso israelí, que con frecuencia se niega, y solo los mayores de 60 años suelen recibir autorización. En contraste, los judíos y turistas cristianos pueden entrar acompañados de soldados.
Importancia religiosa en el judaísmo
Según la tradición judía, el área de al‑Haram ash‑Sharif corresponde al futuro Tercer Templo, el sitio más sagrado del judaísmo. El Primer Templo, construido por el rey Salomón en el siglo X a.C., fue destruido por los babilonios en 586 a.C.; el Segundo Templo, erigido en 516 a.C., fue arrasado por los romanos en el año 70 d.C. Desde entonces, los judíos rezan en el Muro de los Lamentos, la única parte visible del antiguo recinto.
Muchos judíos ortodoxos creen que la construcción del Tercer Templo es necesaria para la llegada del Mesías, pero la ubicación exacta del templo es objeto de debate. Algunos estudiosos sostienen que el sitio de Al‑Aqsa era originalmente una “casa de graneros” y no un templo, citando pasajes bíblicos y evidencias arqueológicas.
Historia y orígenes de la mezquita de Al‑Aqsa
Originalmente fue una pequeña casa de oración. En el año 703 d.C., el califa omeya Abd al‑Malik y su hijo Al‑Walid la ampliaron, convirtiéndola en un importante santuario islámico. Sufrió daños por terremotos en 746 y 1033 d.C., y fue restaurada sucesivamente por distintas dinastías islámicas.
Durante la Primera Cruzada (1099) los cruzados cristianos ocuparon el recinto y lo transformaron en una fortaleza. En 1187, el sultán Saladín recuperó el sitio para el islam.
Control británico
Hasta la Primera Guerra Mundial, Al‑Aqsa formó parte del Imperio Otomano. Los británicos, apoyando la revuelta árabe contra los otomanos, prometieron la independencia árabe a cambio de ayuda militar. Sin embargo, los intereses estratégicos y la presión del movimiento sionista llevaron a la emisión de la Declaración Balfour (1917) y al acuerdo Sykes‑Picot (1916), que dividieron el Oriente Próximo entre británicos y franceses.
Durante el Mandato británico, la inmigración judía aumentó y surgieron tensiones, como la revuelta de 1929 frente al Muro de los Lamentos, motivada por la percepción musulmana de una profanación de Al‑Aqsa.
Después de la salida británica
En 1947, la ONU aprobó el Plan de Partición (Resolución 181), que proponía dividir Palestina y colocar Jerusalén bajo administración internacional. Los judíos aceptaron el plan; los árabes lo rechazaron, desencadenando la Primera Guerra Árabe‑Israelí (1948‑49). Israel amplió su territorio más allá de lo previsto por la ONU y proclamó su independencia, mientras que los palestinos recuerdan ese año como la Nakba.
Situación actual (status quo) de Al‑Aqsa
Tras la Guerra de los Seis Días (1967), Israel ocupó Jerusalén Este, pero el “status quo” estableció que la administración interior del recinto quedaría a cargo de Jordania, mientras que Israel controla el perímetro. Legalmente, solo los musulmanes pueden rezar allí, aunque el acceso está cada vez más restringido por las autoridades israelíes.
Los acuerdos internacionales
Sykes‑Picot
Firmado el 16 de mayo de 1916 por Sir Mark Sykes y François‑Georges‑Picot, el acuerdo dividió el territorio otomano entre Francia y Gran Bretaña, sin considerar identidades locales ni tensiones étnicas. Esta división sembró el origen de nacionalismos como el pan‑árabe y el pan‑islámico, y sigue influyendo en la política del Oriente Próximo.
Declaración Balfour
En 1917, el secretario británico Arthur Balfour expresó el apoyo del Reino Unido al establecimiento de un “hogar nacional judío” en Palestina, con la intención de ganar el respaldo judío en la Primera Guerra Mundial. La declaración fue ratificada por la Sociedad de Naciones en 1922, pero su aplicación generó fricción con la población árabe palestina.
Tras la retirada británica en 1948, la ONU emitió el Plan de Partición (Resolución 181) que fue rechazado por los estados árabes, desencadenando la primera guerra árabe‑israelí y la posterior creación del Estado de Israel.
Una visión antropológica
Al‑Aqsa ha sido un foco permanente de conflicto desde la década de 1920. Su gran carga religiosa la convierte en símbolo de identidad para musulmanes, judíos y cristianos. Para los musulmanes, el recinto representa la continuidad histórica y espiritual; para los judíos, la expectativa del Tercer Templo alimenta la aspiración mesiánica.
La disputa por Al‑Aqsa refleja, en última instancia, la lucha por la narrativa histórica y la legitimidad territorial. Cada comunidad busca arraigar su derecho al espacio sagrado, lo que perpetúa tensiones que van más allá de lo religioso y se entrelazan con intereses políticos y geoestratégicos.
Referencias:
Balfour Declaration: https://www.yoair.com/blog/history-sheikh-jarrah-and-the-israeli-palestinian-conflict/
Al‑Aqsa Sharing: https://www.youtube.com/watch?v=DN3xyimKF0k&t=417s
Documental de Christopher Glyn: https://www.youtube.com/watch?v=oKTO8YYs29c&t=2456s
Sykes‑Picot: https://www.youtube.com/watch?v=7VBlBekw3Uk