Estados Unidos declaró la guerra a los piratas de Argel en 1801 por varias razones:
1. Pago de tributo
Los piratas de la costa norteafricana exigían tributos a cambio de permitir el paso seguro por el Mediterráneo. EE. UU. consideraba esta práctica extorsión y quería acabar con ella.
2. Ataques a la navegación
Los corsarios capturaban buques mercantes y esclavizaban a sus tripulantes. Los buques estadounidenses eran blanco frecuente; los prisioneros sufrían condiciones duras, rescates y, a veces, la conversión forzada al islam.
3. Honor nacional
El gobierno veía la soberanía y el prestigio de la joven república amenazados. No quería que la agresión de los piratas quedara sin respuesta.
4. Intereses económicos
La piratería obstaculizaba el comercio mediterráneo, dañando la economía americana. Garantizar la libre navegación era esencial para el crecimiento comercial.
La Primera Guerra de los Piratas (1801‑1805) y la Segunda (1815‑1816) resolvieron estos problemas. EE. UU. salió victorioso, reduciendo drásticamente la piratería y asegurando un entorno más favorable para el comercio estadounidense en el Mediterráneo.