“¡Maldita sea el levantamiento del pueblo de la tierra!” — gritaban los idealistas de izquierda en el siglo XIX. No imaginaron que los valores que defendían serían torcidos y que, en el siglo siguiente, causarían la muerte de decenas de millones.
5. La Gran Purga: el exterminio de la élite soviética
En todo sistema político la élite se renueva, pero en la URSS de Stalin la sustitución fue violenta. Siguiendo el principio de que la revolución devora a sus hijos, Stalin eliminó a todos los funcionarios que consideraba inconvenientes y los sustituyó por una generación ciega a su líder.
La Gran Purga fue una masacre de intelectuales, militares, funcionarios, médicos, científicos y artistas. Entre 1937 y 1938, bajo órdenes del NKVD, casi 700 000 ciudadanos soviéticos fueron ejecutados. Stalin obtuvo una nueva élite que aceptó sin cuestionar su destino.

Los acusados durante el segundo juicio de Moscú.
4. Holodomor: hambruna fabricada por el Estado
Muchos atribuyen la hambruna ucraniana a “errores de la política económica soviética”. En realidad, la colectivización y el requirimiento de granos fueron instrumentos de una política criminal destinada a exterminar al campesinado ucraniano considerado “ideológicamente inseguro”.
Anne Applebaum lo describe en Red Hunger:
Cuando el Ejército Rojo entró en la región de Don en enero de 1919, los bolcheviques ordenaron “resolver el problema cosaco de una vez por todas” y usar el terror masivo contra los cosacos ricos.

El Holodomor (1932‑33) provocó la muerte de aproximadamente 6 millones de personas. Los cuerpos sin órganos fueron, según testimonios, utilizados para rellenar empanadas vendidas en los mercados.
3. De Stalin a Mao: la ruta del terror comunista
Tras la revelación de los crímenes de Stalin en 1956, muchos intelectuales de izquierda buscaron un nuevo ídolo y lo encontraron en China. El régimen de Mao Zedong provocó al menos 65 millones de víctimas.
En los años 20, los comunistas chinos ya practicaban atrocidades contra terratenientes, desmembrándolos y consumiendo sus órganos, como se relata en el Libro negro del comunismo.

La reforma agraria y el Gran Salto Adelante desencadenaron una hambruna que costó la vida a millones. Entre 1966 y 1976, la Revolución Cultural dejó entre 400 000 y 1 millón de muertos.
2. Gulag: la alternativa a la pena de muerte
El sistema de campos de trabajo forzado, creado bajo Lenin y ampliado bajo Stalin, llegó a albergar más de dos millones de prisioneros. Los campos eran “islas” del archipiélago del Gulag, donde el trabajo agotador y las condiciones inhumanas provocaban la muerte.
Anne Applebaum, en Red Hunger, señala que los funcionarios locales aumentaban el número de kulaks para disponer de mano de obra barata en minas y fábricas.

Algunos prisioneros, sobrevivientes de la hambruna, veían el Gulag como una bendición comparada con la muerte segura: “Nos dan pan cada día”, recordaba Zuzanna Pechora.
1. Camboya: el genocidio del Khmer Rouge
“Un millón de buenos revolucionarios es suficiente para el país que estamos construyendo. No necesitamos al resto.” Así declaraban los comunistas camboyanos, que llevaron sus palabras al extremo.

Entre 1975 y 1979, el régimen del Khmer Rouge asesinó a más de 2 millones de personas, es decir, a cada cuarto de la población. Este genocidio es considerado el tipo más extremo de totalitarismo del siglo XX.
Los sobrevivientes describen un panorama de horror: “Parecían máquinas expendedoras de otro planeta, fantasmas sin humanidad”. Pol Pot, formado en París entre jóvenes marxistas franceses, llevó esas ideas a la práctica en Camboya.
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