Susan B. Anthony nunca contrajo matrimonio ni tuvo hijos propios. Desde joven, decidió dedicar su vida al sufragio femenino y a la reforma social, renunciando a la vida familiar para enfocarse plenamente en la causa.
Su incansable activismo, que abarcó más de medio siglo, fue fundamental para impulsar los derechos de las mujeres en Estados Unidos. Gracias a su liderazgo y al trabajo de sus compañeras, el movimiento obtuvo la victoria definitiva con la ratificación de la Enmienda XIX en 1920, que garantizó el derecho al voto de las mujeres.
Hoy, Anthony es recordada como una de las figuras más emblemáticas del feminismo estadounidense, cuyo legado sigue inspirando a nuevas generaciones.