Origen de la frase
La expresión correcta es “Dios, oro y gloria”. Fue el lema que adoptaron los conquistadores españoles durante la Era de la Exploración, entre los siglos XV y XVI.
Motivaciones principales
El dicho resume las tres fuerzas que impulsaban a los aventureros:
- Dios: el fervor religioso y la misión de evangelizar los territorios recién descubiertos.
- Oro: la búsqueda de riquezas, especialmente el oro y la plata que prometían enriquecer a la Corona y a los propios conquistadores.
- Gloria: el deseo de fama, honor y reconocimiento personal y colectivo.
Así, “Dios, oro y gloria” encapsula la combinación de fe, ambición material y ansia de prestigio que caracterizó a la expansión española en el Nuevo Mundo.