Cómo se retiraban los cuerpos
Al finalizar los espectáculos, los cadáveres de gladiadores y de los condenados eran arrastrados fuera de la arena mediante un gancho o una polea situada en el piso del hipogeo. Una vez fuera, los trabajadores los transportaban a un área designada fuera de la muralla de la ciudad.
Destino de los gladiadores
Los gladiadores muertos solían recibir un trato relativamente respetuoso. Sus cuerpos eran llevados a necrópolis cercanas, como la del Monte Esquileo o a los campos funerarios de la zona del Vaticano, donde se les otorgaba una sepultura digna, a veces con honores públicos.
Destino de los criminales
Los cuerpos de los criminales ejecutados eran manejados de forma más cruda. En la mayoría de los casos se depositaban en fosas comunes o se dejaban expuestos en los bordes de la vía pública como advertencia. En ocasiones, se los dejaba al sol para que se descompusieran, sirviendo como escarmiento para quien contemplara la escena.
Conclusión
Así, mientras los gladiadores podían alcanzar una muerte honorable, los criminales eran utilizados como ejemplo de la severa justicia romana.