historia historica

La expedición por honor: el sueño de Thomas Jefferson

Arresto de la zarina Catalina la Grande, espías al servicio de Gran Bretaña y un sueño de poder. Grandes logros exigen gran sacrificio, preparación y persistencia. Por eso se realizó la expedición de Lewis y Clark.

Sueño del Oeste

Thomas Jefferson mostró un interés extraordinario por descubrir la zona de Norteamérica entre el río Mississippi y el Pacífico. Desde niño observó al reverendo James Maury, quien exploró la parte occidental del río Missouri para averiguar si estaba conectado al Pacífico. También se registraron observaciones sobre los territorios recorridos.

Con el paso del tiempo, el sueño de Jefferson se intensificó. Tras la independencia, envió una carta al general George Rogers Clark advirtiendo que los británicos estaban recaudando fondos para organizar una expedición entre el Mississippi y California. En el libro de Stephen E. Ambrose, In Search of America's Borders: The Lewis and Clark Expedition, se citan sus temores y su llamado a emprender una propia misión:

«Pretenden que solo se trata de ampliar el conocimiento. Me temo que piensan colonizar la región. Algunos hemos hablado de explorar este país… ¿Te gustaría liderar tal expedición?»

No fueron solo los británicos los que motivaron a Jefferson. Como relata Ambrose:

«Dos años después, en 1785, Jefferson estaba en París como embajador de EE. UU. Allí supo que Luis XVI enviaba una expedición al noroeste del Pacífico bajo el mando del conde Jean‑François de Galaup, Barón de La Pérouse.»

Jefferson sospechaba que el verdadero objetivo era fundar una colonia en la costa oeste de América o establecer un puesto de comercio de pieles.

La expedición por honor: el sueño de Thomas Jefferson

De la teoría a la práctica

El primer intento aprobado por Jefferson fue el de John Ledyard. Ambrose escribe:

«Este nómada, gran orador, lleno de energía, convenció a Jefferson de que podía viajar por tierra desde Moscú, cruzar el mar de Bering en un barco ruso de pieles y, a pie, cruzar Norteamérica hasta llegar al Capitolio para anunciar su llegada al Oeste. Propuso hacerlo acompañado solo de dos perros.»

Jefferson aceptó la idea, pues parecía de bajo costo. Sin embargo, la zarina Catalina la Grande capturó a Ledyard en Siberia y lo envió de regreso a Polonia.

En 1790 se planificó otro intento de "reconfigurar secretamente el río Missouri", a cargo del teniente John Armstrong y varios indígenas corpulentos. Tras llegar al río, Armstrong admitió que "planear era mucho más fácil que ejecutar" y, aunque la expedición ni siquiera alcanzó la ribera occidental del Mississippi, dejó una lista de requisitos esenciales para futuras misiones.

Agente francés y otro fiasco

Tras dos fracasos, Jefferson no se rindió. La Sociedad Filosófica Americana, con el apoyo financiero de George Washington, Robert Morris y Alexander Hamilton, contrató al botánico francés André Michaux con un salario de 1 000 libras. Ambrose relata brevemente lo ocurrido:

«Todo terminó de forma prosaica. Michaux partió en junio de 1793, pero apenas llegó a Kentucky cuando Jefferson descubrió que era agente secreto de la República Francesa, cuya misión era movilizar fuerzas en el Oeste para atacar posesiones españolas más allá del Mississippi.»

La misión fue cancelada.

La expedición por honor: el sueño de Thomas Jefferson

"Alexander Mackenzie, de Canadá, por tierra"

Las actividades para explorar el Oeste se suspendieron temporalmente. En primavera de 1801, Francia y España (bajo Napoleón y su hermano) acordaron devolver Luisiana a Francia, lo que alarmó a EE. UU. Como escribe Ambrose:

«¿Francia republicana? ¿Francia napoleónica? ¿Francia expansionista? ¡Jamás!» A menudo tildado de romántico francófilo, Jefferson actuó aquí como un realista implacable.

Finalmente, en 1803, Luisiana se vendió a Estados Unidos.

El impulso para una nueva expedición llegó de otro lado. En 1789, el escocés Alexander Mackenzie, de la British Northwest Company, cruzó el lago Slave y siguió el río que lleva su nombre hasta el océano. Aunque llegó al Ártico en vez del Pacífico, un año después alcanzó la parte norte del estrecho de Georgia, dejando una placa que decía: "Alexander Mackenzie, de Canadá, por carretera, 23 de julio de 1793".

Su relato, publicado en Londres en 1801, fue adquirido por Jefferson y leído por Meriwether Lewis. Ambos quedaron impresionados por los detallados descripciones del terreno, que alimentaron la esperanza de llegar al Pacífico. Según el historiador John Logan Allen, citada por Ambrose, "fueron las percepciones geográficas las que dieron origen a la expedición de Lewis y Clark".

Una cuestión de honor nacional

Las palabras "Alexander Mackenzie, de Canadá, por tierra" impactaron a los futuros líderes estadounidenses como una bofetada. Ese mensaje les indicó que, si no actuaban rápidamente, Gran Bretaña tendría la oportunidad única de dominar el oeste de Norteamérica. Así, organizar la expedición se convirtió en una cuestión de honor nacional.

En 1802 Jefferson anunció que el capitán Meriwether Lewis lideraría la misión en respuesta a los logros de Mackenzie. Comenzaron los preparativos: entrenamiento intensivo, recaudación de fondos y planificación minuciosa. El costo total se estimó en 2 500 dólares.

El hombre no vive solo de honor

¿Qué se llevó la expedición? Solo lo indispensable: alimentos, instrumentos de medición, armas, medicinas, embarcaciones, herramientas y regalos para los indígenas. Entre los víveres estaban 4 175 raciones de comida, 5 555 de harina, unas 120 galones de whisky, 4 000 raciones de cerdo salado y granos molidos.

Gran parte de la comida era "sopa portátil", una mezcla de frijoles y verduras deshidratados. El whisky, aunque problemático, resultó esencial para mantener la paz entre los hombres; la distribución equitativa evitaba disputas.

«Los participantes sabían exactamente cuánta whisky había y cuánta correspondía a cada uno. Sabían que se acabaría; mientras se repartiera de forma justa, mantenía la calma en el grupo.»

Ambrose añade que el alcohol debía durar varios días para que su escasez no provocara problemas.

Los regalos a los indígenas eran cruciales para evitar conflictos y fomentar futuros intercambios comerciales. Incluían cuentas, botones de latón, hachas, pistolas de mano, alicates para mocasines, tijeras, espejos, tabaco, bermellón para pintarse la cara y whisky. Por orden directa de Jefferson, la expedición también transportó dos molinos de grano para enseñar a las tribus a elaborar papilla.

La expedición por honor: el sueño de Thomas Jefferson

Las "píldoras relámpago" de Rush

Los suministros médicos eran esenciales. Lewis, gracias a su madre, conocía bien la medicina natural, pero él y Jefferson sabían que necesitaban más. Su consejero fue el doctor Benjamin Rush, quien recomendó:

«Ante el más leve malestar, no lo enfrentes con trabajo o caminata; descansa acostado. El ayuno y la reducción del alcohol por uno o dos días pueden prevenir una fiebre. Complementa con bebidas calientes para inducir una ligera sudoración o, si es necesario, administra uno, dos o tres laxantes suaves.»

El invento médico más importante fueron las "píldoras Rush", que según su creador eran la solución a todas las enfermedades: contenían calomel (seis partes de mercurio y una de cloro) y jalapa, ambos con potente efecto laxante.

La expedición por honor: el sueño de Thomas Jefferson

Salida

El 4 de julio de 1803, todos los preparativos estaban listos y la expedición de Lewis y Clark partió. Su objetivo principal era explorar el río Missouri y averiguar si llegaba al Pacífico. También se investigaron los ríos Columbia, Oregón y Colorado, y cualquier vía fluvial útil para el comercio. Lewis debía recopilar información sobre rutas británicas, conocer a las tribus indígenas, elaborar mapas y describir todo lo encontrado.

Esta travesía pionera está narrada en el libro de Stephen E. Ambrose, In Search of America's Borders: The Lewis and Clark Expedition.

El artículo se basa en el libro In Search of America's Borders: The Lewis and Clark Expedition, publicado recientemente por Wydawnictwo Poznańskie bajo nuestro patrocinio.