La amotinación del Bounty
En 1789 se produjo uno de los motines más célebres de la historia naval: la amotinación a bordo del HMS Bounty, un buque de la Royal Navy británica. El capitán William Bligh dirigía la expedición, cuyo objetivo era transportar plantas de la fruta del pan desde Tahití a la colonia de Nueva‑Escocia. El descontento entre la tripulación, alimentado por largas jornadas, escasez de raciones y la relación cercana que los marineros habían desarrollado con los tahitianos, culminó el 28 de abril de 1789 cuando un grupo liderado por Fletcher Christian tomó el control del barco.
Tras el alzamiento, los mutinos obligaron a Bligh y a unos 18 hombres a abandonar la nave en una pequeña embarcación. Bligh logró navegar más de 3 700 km hasta llegar a Timor, mientras que los rebeldes intentaron establecerse en diversas islas del Pacífico, siendo la más famosa la isla Pitcairn, donde finalmente se asentaron.