historia historica

Por la ciencia, pagó a cientos de mujeres para observar actos sexuales polacos. Este médico atendió en Cracovia hace más de un siglo [18+]

Stanisław Kurkiewicz, el pionero de la sexología

Stanisław Kurkiewicz, activo en Cracovia a finales del siglo XIX y principios del XX, se consideraba el mayor experto del emergente campo de la investigación de la vida sexual, no solo en Polonia, sino a nivel mundial.

Se proclamó el descubridor de la sexología y abordó temas tan controvertidos como la masturbación, la homosexualidad, el abuso infantil, la eyaculación precoz y los múltiples orgasmos femeninos. En su clínica de la calle Batory 20 ofrecía tratamientos para la impotencia, la frigidez, consejería prematrimonial y clases de educación sexual.

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Ilustración de la revista "Free thought, free jokes" (1930).

En otras publicaciones ya se ha hablado de su guía sobre la masturbación femenina, sus opiniones sobre la pedofilia femenina y su curioso diccionario, que incluye 32 términos diferentes para el orgasmo.

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Ilustración de la revista "Cupid" (1924).

Una convocatoria poco convencional

En un folleto de 1915 titulado ¡Admiremos los dones de la belleza!, Kurkiewicz invitaba a mujeres de cualquier edad, condición social o nivel intelectual a colaborar con su investigación. El texto, redactado casi en clave, prometía remuneración a quienes entregaran informes orales sobre sus experiencias sexuales.

El médico describía su proyecto como "la vida sexual humana como rama del conocimiento médico y social, con fines educativos y preventivos". Aseguraba que la ciencia necesitaba testimonios detallados para avanzar.

El llamado a los diarios de sexo

Kurkiewicz pedía a sus pacientes que redactaran registros diarios, precisos y exhaustivos de su vida sexual, incluyendo fechas, horarios, lugares, posiciones, edad, estado civil y cualquier detalle íntimo. Según él, estos datos permitirían curar enfermedades y resolver problemas sexuales que, de otro modo, permanecerían ocultos.

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Ilustración de la revista "Stork" (1924).

La búsqueda de voyeurismo científico

El doctor incitó incluso a adolescentes a actuar como voyeurs profesionales, asegurándoles un trato "gentil" y la promesa de calmar cualquier excitación excesiva. Entre las listas de observaciones que solicitaba se incluían:

  • Autostimulación masculina y femenina.
  • Exhibicionismo y “soaking” (excitación frente a testigos).
  • Preferencias y curiosidades sexuales de ambos géneros.
  • Relatos de actos sexuales entre niños, entre adultos y entre humanos y animales.
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Ilustración de la revista "Free Thought, Free Jokes" (1932).

El legado controvertido

Kurkwiezicz justificaba su extravagante metodología “por la ciencia” y “por la gloria de Dios”, aunque muchos interpretan su obra como un reflejo de un profundo voyeurismo personal. Con sus llamamientos, transformó las calles y los hogares de Cracovia en un supuesto laboratorio sexual, dejando una huella polémica que sigue despertando el asombro de los historiadores.