Respuesta
Los cartagineses no llegaron a morir de hambre durante la Tercera Guerra Púnica. De hecho, fueron los romanos quienes enfrentaron una grave escasez de alimentos en el segundo y tercer año del asedio a Cartago (149‑146 a.C.). La prolongada presión naval y el bloqueo de suministros provocaron que las legiones romanas dependieran de escasas provisiones, lo que casi desencadena una hambruna entre sus filas.
El sitio de Cartago se mantuvo durante tres años, y aunque la población cartaginesa sufrió grandes privaciones, no se documenta una hambruna que haya causado la muerte masiva de sus habitantes. La caída de la ciudad se debió principalmente a la captura y destrucción final por parte de Escipión Emiliano en 146 a.C.