Roles de género en la época victoriana
En la sociedad victoriana (1837‑1901) la norma era que las mujeres permanecieran en el hogar y se encargaran del cuidado de la familia, mientras que los hombres eran los proveedores externos.
Excepciones a la regla
Aunque la regla general prohibía el empleo femenino fuera del domicilio, existían algunas excepciones. Mujeres de clases trabajadoras podían trabajar en fábricas textiles, en la industria del algodón o como sirvientas domésticas. Estas ocupaciones, sin embargo, estaban cargadas de estigma y se consideraban apropiadas sólo para las clases más humildes.
En la mayoría de los casos, el trabajo remunerado de una mujer se veía como una señal de necesidad económica y, por tanto, como algo indeseable para la familia de clase media o alta.