Los descontentos estaban molestos por una serie de cuestiones, entre ellas:
- Libertad religiosa: se oponían a la Iglesia de Inglaterra establecida y demandaban el derecho a adorar según su conciencia.
- Representación política: consideraban que sus intereses estaban insuficientemente representados en el Parlamento.
- Reclamos económicos: sufrían el aumento de precios y el desempleo, y culpaban al gobierno de no tomar medidas efectivas.
- Desigualdad social: criticaban la enorme brecha entre ricos y pobres y la falta de responsabilidad de la élite.
Estas quejas hicieron que los descontentos se volvieran cada vez más críticos con el gobierno, y finalmente tomaran las armas durante la Guerra Civil inglesa.