Tanzania no se considera un país democrático. Desde principios de los años 2000 se le clasifica como un Estado semi‑autoritario.
Sistema de partido dominante
El partido Chama Cha Mapinduzi (CCM) ha mantenido el control del poder ejecutivo y legislativo durante décadas, lo que limita la competencia real entre fuerzas políticas.
Restricciones a las libertades políticas
Se imponen obstáculos al derecho de asociación, se dificulta la creación de partidos de oposición y se supervisan de cerca las campañas electorales.
Limitaciones a la sociedad civil y a los medios
Las ONG y los medios de comunicación enfrentan censura, leyes restrictivas y presiones que restringen la libertad de expresión y el acceso a la información.
En conjunto, estas características hacen que Tanzania se ubique en la categoría de regímenes semi‑autoritaristas más que en la de democracias consolidadas.