Introducción
El arte y la arquitectura de las regiones del Próximo Oriente, el norte de África, el noroeste de la India y la España islámica forman un amplio conjunto que se desarrolló a partir del siglo VII bajo la influencia del Islam.
El Masjid‑i‑Sha de Isfahán es una madrasa que incluye una mezquita. Construido entre 1612 y 1637, su cúpula de azulejos es uno de los ejemplos más delicados del mundo.
Orígenes y características
Los rasgos dominantes del arte islámico, como la decoración caligráfica y la composición espacial de la mezquita, están estrechamente vinculados a la doctrina religiosa y se formaron en los primeros siglos del Islam.
El profeta Mahoma, comerciante de La Meca, recibió revelaciones a los 40 años y fundó una comunidad basada en el Corán, cuya lengua árabe aportó una herencia literaria que impulsó los estilos caligráficos en todas las artes islámicas. Las inscripciones coránicas se convirtieron en elementos decorativos esenciales en mezquitas y objetos litúrgicos.
En 622 d.C. Mahoma emigró de La Meca a Yathrib (Medina) – la Hégira – marcando el inicio del calendario islámico. La casa del profeta, con patio interior (sahn) y pórticos (riwaq), sirvió de modelo para las primeras mezquitas, que combinaban un patio abierto, una zona cubierta (haram) y la qibla, la pared orientada a La Meca.
Los primeros musulmanes eran nómadas con escasas tradiciones artísticas. Con la expansión del Islam, se absorbieron las corrientes artísticas de los pueblos conquistados – romano, paleo‑cristiano, bizantino, persa sasánida, centroasiático, chino – creando un estilo propio que varió según el clima y los materiales locales.
Arquitectura islámica
El culto islámico generó dos tipos de edificios religiosos: la mezquita (masjid) y la madrasa. En la arquitectura civil destacan los palacios, los caravasares y las ciudades planificadas para gestionar el agua y proteger del calor. Los mausoleos también son importantes, pues albergan a los gobernantes como símbolo de su poder terrenal.
Los materiales decorativos más habituales fueron el estuco, el ladrillo y el azulejo. Los paneles murales presentaban motivos geométricos de encaje; las celosías de madera tallada, a veces con incrustaciones de marfil, aportaban soporte decorativo.
Artes decorativas
La prohibición de representar figuras humanas, basada en algunos hadices, llevó a los artesanos a desarrollar una rica variedad de motivos: caligrafía, ornamentación de yeso, arabescos vegetales y diseños geométricos. La cerámica alcanzó un nivel de innovación comparable al de otras culturas; los vidrios, inicialmente influenciados por Egipto y Persia sasánida, evolucionaron bajo los Fatimíes, que produjeron vidrio tallado, pintado y con patrones.
La madera se utilizó en muebles y pantallas talladas, con ejemplos notables en palacios fatimíes que recuerdan el estilo copto. Las cajas de marfil y los objetos de marfil de elefante fueron populares en la corte fatimí y en la Sicilia musulmana.
Los bronces islámicos, inicialmente de forma sasánida, en la época fatimí adoptaron diseños animales y objetos como lámparas y platos con incrustaciones de plata y oro, inscripciones y motivos abstractos.
La caligrafía kufí, adecuada para tallar en piedra, decoró los primeros manuscritos del Corán, con acentos rojos y dorados entre suras. En el periodo seléucida surgió la escritura naskh, más cursiva y fluida, utilizada tanto en arquitectura como en artes decorativas.
Los encuadernados de cuero, con relieves grabados, estampados y dorados, fueron una muestra sobresaliente de la artesanía islámica, extendiéndose también a bridas de caballos y objetos litúrgicos.
Ejemplos destacados
La Mezquita Azul de Estambul, inaugurada en 1616 por el sultán Ahmed I y diseñada por Mehmet Ağa, alumno del gran arquitecto otomano Sinan, recibe su nombre por los azulejos de Iznik de tonalidad azul que decoran sus paredes interiores. Su patio sereno está rodeado por una galería cubierta.
La mezquita de Suleimán el Magnífico, construida en 1550 en Estambul, también obra de Sinan, se inspiró en las iglesias bizantinas, especialmente en Hagia Sofía. Su cúpula central está flanqueada por semidómos y sus cuatro minaretes esbeltos con balcones son característicos de la arquitectura islámica tardía.
Textiles y alfombras
Los tejidos de tiraz, producidos en talleres oficiales bajo control del califa, eran considerados objetos de lujo con marcas que indicaban el taller, la fecha y el gobernante. Los tapices y alfombras más antiguos, de Konya (siglo XIV), mostraban colores azul, verde y rojo con diseños basados en formas naturales y bordes con inscripciones. Durante el dominio mameluco, los diseños geométricos en tonos pálidos dominaron los tapices.
Civilización árabe
El arte y la arquitectura islámica reflejan la capacidad del mundo árabe para absorber y transformar influencias externas, creando un legado visual que sigue inspirando hasta la actualidad.