
De la VI a la X dinastía
El fin del Antiguo Imperio se vio agravado por una lenta pérdida de la autoridad central y por sequías severas entre 2200 y 2150 a.C. Estas circunstancias desencadenaron una etapa de 140 años marcada por hambrunas y guerras civiles. Egipto quedó débilmente defendido, sumido en una época oscura atravesada por gobernantes efímeros y por incursiones extranjeras. Los faraones perdieron poder y se sucedieron en el trono a un ritmo frenético.
Caída de la monarquía y del Estado centralizado
Los nomarcas (administradores provinciales) tomaron el control de sus regiones, provocando la desintegración del poder real y del aparato estatal central. El país se fragmentó y entró en una gran confusión. Al no depender del tributo al faraón y al gestionar sus propios recursos, las provincias se enriquecieron. Los nomarcas y la élite local fueron enterrados en lujosos mastabas, al estilo de los faraones del Periodo de Tercio.

Revolución popular
El agotamiento de la población por el trabajo forzado en los campos desencadenó una revolución brutal y sangrienta. Los ricos fueron derrocados, sus propiedades saqueadas y sus tumbas profanadas. Mientras algunos lamentaban el caos, otros lo veían como una oportunidad. Hasta entonces, los difuntos eran sepultados con una sencilla estera, unas cuantas dátiles, una vasija y, a veces, una pieza modesta de joyería. Para acceder a la inmortalidad, la gente adoptó los ritos funerarios reservados al trono, adaptando los motivos culturales del Antiguo Imperio. Así, el culto a Osiris se expandió por todo el territorio.
Revolución literaria
Algunos escribas desarrollaron nuevos estilos literarios que reflejaban el optimismo y la originalidad de la época.
Revolución artística
La escasez de alabastro, granito y oro obligó a los artesanos a trabajar con madera. Sin grandes bloques de piedra, las esculturas se redujeron en tamaño y ganaron una mayor expresividad humana. Las representaciones de la vida cotidiana pasaron a ser pequeños modelos, similares a juguetes.
Alrededor del 2160 a.C.
Formación de tres reinos rivales
A medida que la autoridad de Menfis se debilitaba, surgieron gobernantes locales que rechazaban la obediencia al faraón. Aparecieron tres reinos competidores:
- Los nomarcas de origen asiático dominaban el Delta al norte.
- Los príncipes de Heracleópolis controlaban el Egipto Medio.
- Los príncipes de Luxor (Tebas) gobernaban el Egipto Alto al sur.
Fin del Primer Período Intermedio
El poder de los príncipes de Tebas se expandió hacia el norte, venciendo a sus rivales. Así nació la XI dinastía, encabezada por los faraones Antef y Mentuhotep.
Dinastías y faraones del Primer Período Intermedio
VII dinastía: Según Manetón, habría sido de 70 faraones en 70 días, entre ellos: Netjerkare, Menkare, Neferkare II el Joven, Neferkare III, Djedkare II, Neferkare IV, Merenhor, Neferkamin I, Nykare, Neferkare V y Neferkahor.
VIII dinastía: Incluye a: Neferkare VI, Neferkamin II, Ibi I, Neferkaure, Neferkaouhor, Neferirkare II, Sekemkare, Ouadjkare, Ity, Imhotep, Hotep, Khoui, Isou e Iytenou.
IX y X dinastías (heracleopolitanas) (2220‑2160 a.C.): Meribre Khéty I, Mérikaré, Neferkaré VII, Khéty II, Khéty III, Khéty IV, Khéty V, Khéty VI, Khéty VII y Mérikare II.